TENDENCIAS, Revista de Educación (Gobierno de Chile)
http://www.mineduc.cl/biblio/documento/200909281156300.Rev338.pdf
Los procesos cognitivos pueden bastar para que una persona sea creativa una o dos veces en un punto u otro de su vida. Pero no bastan para que sea creativa a lo largo de su vida o -incluso- durante un período de tiempo de la amplitud que se quiera. Así lo plantea uno de los capítulos del libro El Prontuario de la Creatividad, del filósofo y académico de la Universidad Diego Portales, Ricardo López Pérez.Según la teoría triárquica, postulada por Sternberg, la inteligencia tiene tres partes cada una de ellas participa activamente en la creatividad . La parte sintética, que permite definir problemas y proponer ideas; la parte analítica ,para reconocer ideas, estructurarlas, asignarles recursos y evaluarlas; y la parte práctica, relacionada con la capacidad de presentar ideas frente a otras personas, y realizarlas. En este modelo sólo las dos primeras partes están dentro de un dominio intelectual en tanto que la tercera supone actitudes y rasgos de personalidad. Una persona puede ser capaz de seleccionar, codificar, comparar, analizar o procesar información, cuando enfrenta un problema pero nada de eso garantiza que pondrá en acción sus ideas.
Aceptada esta orientación, el listado de actitudes, rasgos de personalidad o factores de carácter afectivo -que se incluyen- han llegado a ser extensos. Algunos de ellos tienen gran valor, y son obligatorios para darse una mínima representación respecto del modo en que una persona participa en un proceso creativo. Encontramos en los textos de creatividad actitudes tales como: sensibilidad a los problemas, tolerancia a la ambigüedad, a la frustración, manejo de la incertidumbre, voluntad de obra, motivación intrínseca, autoestima positiva, apertura a la experiencia, atracción por la complejidad, identidad personal, sentido lúdico, aceptación del riesgo, del error, voluntad de crecer, perseverancia ante los obstáculos, independencia de pensamiento y sentido del humor.
Como ocurre habitualmente en este tipo de asuntos, la cantidad de elementos refleja, en parte, la falta de acuerdo en la forma de designar cada fenómeno. Por otro lado, semejante enumeración es poco útil y más bien representa un testimonio de un estado precario de desarrollo en un área. Algunos de estos factores son de obvia aceptación y no tendrían por qué considerarse patrimonio exclusivo de la creatividad, como autoestima positiva o identidad personal, y otros son algo triviales, como sentido del humor. Por último, debería pensarse desproporcionada cualquier pretensión de atribuir a una sola persona, por más creativa que sea, semejante volumen de cualidades. Con todo, muchos de esos factores se encuentran tematizados en forma sugerente y provisoriamente son un aporte para la comprensión de la creatividad. Desde luego, todo el núcleo temático que se desarrolla en torno a la idea de sensibilidad a los problemas, tiene alcance para comprender el punto de partida del proceso creativo, y lo mismo puede afirmarse respecto del núcleo en torno a la idea básica del esfuerzo y el compromiso de la persona creadora con su actividad o sus objetivos.
Disposición interna
Otra característica singular, de consideración para comprender la creatividad desde la perspectiva de la persona, es la apertura a la experiencia. Este factor ha sido señalado con insistencia, especialmente desde la psicología humanista, y se refiere a una disposición interna para ampliar los límites de la conciencia, que se traduce normalmente en curiosidad por el entorno y en iniciativas para explorar y conocerse puede distinguir cinco tipos de apertura: en primer lugar, la apertura a la fantasía, que hace referencia a la voluntad de entrar en el mundo interno y dejar que la mente deambule libremente. En segundo lugar, la apertura a la estética, en cuanto al despliegue de los sentidos y la voluntad para valorar la diversidad de tipos de expresión artística. En tercer lugar, la apertura a los sentimientos, que se traduce en la comprensión y aceptación de las propias emociones. En cuarto lugar, la apertura a las acciones, que se expresa en nuevas actividades En quinto lugar, finalmente, la apertura a las ideas, que implica curiosidad intelectual y disposición para examinar, tanto cuestiones de carácter teórico, como ético y valórico (Sternberg y Lubart,1997).

Esta concepción básica relacionada con una disposición para explorar, cruzar barreras, ir más allá, romper el cerco de lo familiar, puede interpretarse como equivalente con lo que Heidegger denomina apertura al misterio. Esto es, una actitud que hace que las personas se mantengan abiertas al sentido oculto del mundo, a lo que se muestra y, al mismo tiempo, se retira (1989).La tolerancia y resolución de ambigüedad es también un factor destacado. Muchos problemas de envergadura no pueden ser resueltos en forma rápida, y, por tanto, exigen un proceso largo. En estos casos, la persona debe permanecer mucho tiempo en una situación incierta y sin término visible. La capacidad para convivir con estas situaciones sin desmayar ni renunciar, es lo que se asocia a esta actitud. Si una persona es víctima de la impaciencia durante un proceso de búsqueda, porque se encuentra ante un abanico de posibilidades, o en medio de una multitud de elementos sin orden ni estructura, tiene poca probabilidad de progresar. La solución de un problema complejo demanda períodos de incubación prolongados, aveces cercanos a la intuición, en donde la mente recorre nuevos caminos, salta a distintos planos, se detiene en detalles de aparente insignificancia.
La explicación anterior se representa en algunas experiencias concretas. El relato que ha dejado el filósofo Bertrand Russell del período previo a la formulación de la teoría de los tipos lógicos, es un buen ejemplo de esto. Estimulado por resolver el problema lógico de la paradoja, que se arrastraba desde Zenón de Elea, Russell trabajó durante dos años. Según su testimonio, cada mañana iba a su escritorio y se sentaba ante una hoja en blanco sin escribir nada durante todo el día, interrumpiendo sólo a la hora de almuerzo. La solución se mostraba esquiva y no conseguía avanzar. Recién, a mediados de 1905, encontró una respuesta satisfactoria, pero ésta jamás hubiese llegado si no se hubiera mantenido activo en medio de ese prolongado estado de indefinición.
Otros testimonios de procesos previos a la creación de grandes obras tienden a confirmar lo mismo. Se conservan, por ejemplo, ocho cuadernos pertenecientes a Picasso, con bocetos preliminares de Las Señoritas de Aviñón, el cuadro que marca un hito en el surgimiento del cubismo. Estos bocetos muestran la tensión que puede darse en un proceso donde el creador se debate entre muchas alternativas, sin saber en ese instante la decisión que desea tomar. El poeta T. S. Eliot sufría períodos límites de ambigüedad para escoger la expresión adecuada. En una de sus obras ensayó frases como linterna apagada, al ocaso, la primera luz débil, después del fin de la linterna, linterna retirada tiempo de linterna, el crepúsculo, la hora temprana y oscuridad antes del día, previo a decidirse por ocaso menguante.
Tolerancia a la frustración
Junto a la ambigüedad propia de estos procesos también es frecuente la experiencia de la frustración. Muchos intentos resultan fallidos y los obstáculos al final son más numerosos y poderosos de lo esperado. En síntesis, con frecuencia, la realidad no se acomoda a las expectativas y ello acarrea sensaciones desagradables e ideas de fracaso. La capacidad para soportar y superar estas situaciones es lo que se llama tolerancia a la frustración. La creatividad no tiene sus logros asegurados. Habitualmente se conserva la historia de las búsquedas exitosas, pero sabemos poco de los esfuerzos que no llegan a destino. Agregaría bastante a nuestra comprensión de estos procesos un anecdotario de la creatividad fracasada, que intentara algo así como una mirada por su lado oscuro.

De todas formas, la vida de los grandes creadores muestra comúnmente episodios de incomprensión y adversidad, que amenazaron con interrumpir sus proyectos. Sigmund Freud escribe a un amigo para contarle el destino de La interpretación de los Sueños: “Ni una hoja se ha movido para indicar que significaba algo para alguien. La recepción del libro y el silencio subsiguiente han destruido una vez más cualquier relación con mi entorno”. La que luego sería la más importante obra del Psicoanálisis, sólo vendió inicialmente trescientas cincuenta copias y fue retirada del catálogo. Franz Kafka tuvo una infancia muy dura, tanto que escribió a su padre una conmovedora carta: “Jamás hablé contigo con franqueza. Yo era un niño atemorizado” .Esto, sin ser deseable, por supuesto, no le impidió ocupar un lugar destacado en la historia de la literatura. Platón fracasó en su esfuerzo por hacer de la política una actividad responsable, instalada firmemente en una concepción filosófica, y terminó vendido como esclavo. Luego de esto fundó la Academia, la primera universidad del mundo, y escribió sus principales obras.
El placer de la contradicción
No por casualidad Gabriel García Márquez afirma que los hombres no nacen sólo el día que salen del vientre materno, y deben parirse tantas veces como la vida lo requiera.
Pero no debe verse este aspecto como un hecho lamentable. Los obstáculos tienen dos caras; por un lado, son impedimentos y, por el reverso son oportunidades No faltan ejemplos al respecto Giordano Bruno decía que sus “lecciones se alimentaban -sobre todo- de una oposición cerrada a la escolástica oficial”. Nietzsche afirmaba que había que habituarse a las opiniones extrañas, y hasta “sentir un cierto placer en la contradicción”. No olvidemos que la libertad surge en el curso de los siglos VI y V a.C. como un valor supremo en la cultura occidental, a partir de la experiencia de la esclavitud.
Guardando las proporciones el entorno más estimulante para la creatividad no es un terreno plano y despejado. Sin dificultades no sería ningún proyecto creativo La imagen, seguramente deseable, mostrando a las personas creativas emergiendo de condiciones de vida favorables y hogares idílicos, es incompleta y cargada de ingenuidad. Numerosos testimonios e investigaciones la han relativizado, mostrando que la creatividad también puede liberarse en ambientes fuertemente restrictivos (Sternberg y Lubart, 1997). Incluso, investigaciones sobre personas bien dotadas, provenientes de familias cálidas y apoyadoras, indican que característicamente desde su infancia tuvieron numerosas oportunidades para enfrentar desafíos y tomar decisiones significativas (Alarcón, 1998).
Alan Watts ha dicho que nos hemos creado un problema al confundir lo inteligible con lo fijo, y al buscar el sentido de la vida y la seguridad en lo permanente.
Arthur Koestler, a su manera, afirma que lo opuesto a la persona creativa es el pedante, el esclavo del hábito, de comportamiento invariable que encuentra su equivalente biológico en el animal súper especializado. Lo cierto es que las búsquedas creativas enfrentan a las personas necesariamente con incertidumbres, riesgos y frecuentes equivocaciones. Para las incertidumbres y riesgos sólo existe el remedio de tolerarlos, y para las equivocaciones lo razonable es convertirlas en experiencia No se trata de una tolerancia resignada sino de una tolerancia lúcida, que acepta ciertas condiciones para salir de la repetición y la rutina.
Sin excusa, salvo para quien tenga una concepción grotesca del destino, en el curso de un proceso de búsqueda, siempre habrá distintos cursos de acción, cada uno de los cuales, dentro de cierta probabilidad, puede ser una solución adecuada. Una mirada creativa sobre el error le quita ese aire definitivo y dañino, lo contextualiza, lo relativiza y lo convierte en una oportunidad para aprender Así, tanto el manejo de la incertidumbre como la aceptación del error y el riesgo son también actitudes relevantes de la persona creativa.
ANÁLISIS del Artículo n° 1
El presente análisis corresponde a la lectura del artículo “Actitudes para la creatividad” publicado por la Revista de Educación, en su edición número 338.
La creatividad, vista como un potencial importante para el aprendizaje de los niños y jóvenes (y en general para todos los seres humanos), es el objeto de estudio de este artículo, el cual explica en una primera instancia que los tres componentes de la inteligencia (sintética, analítica y práctica) participan activamente en su conformación.
En este sentido, resulta importante destacar que en el artículo se hace referencia explícita a que no sólo el intelecto tiene participación en la creatividad, sino que el carácter y rasgo de personalidad de cada individuo cumplen roles fundamentales.
En estos rasgos de personalidad, en el texto se considera “la sensibilidad a los problemas, la tolerancia a la ambigüedad, a la frustración, el manejo de la incertidumbre, la voluntad de obra, la motivación intrínseca, la autoestima positiva, la apertura a la experiencia, la atracción por la complejidad, la identidad personal, el sentido lúdico, la aceptación del riesgo y del error, la voluntad de crecer, la perseverancia ante los obstáculos, la independencia de pensamiento y el sentido del humor”.
Interesante resulta subrayar que en el artículo hay un cuestionamiento sobre si es necesario poseer cada uno de esos rasgos para ser “creativo”. Personalmente, considero que bastarían unos cuantos de aquellos rasgos para estimular una conducta creativa, sumado a los componentes del intelecto para sintetizar y analizar los problemas.
Ampliar límites y enfrentarse a la incertidumbre
Desde una perspectiva educativa, se desprende del artículo que es importante permitir que los jóvenes vivan experiencias nuevas que los lleven a “ampliar sus límites”, enfrentándose a situaciones de incertidumbre.
Personalmente, creo que la entropía puede convertirse en un verdadero estímulo para que los estudiantes busquen soluciones a los conflictos inesperados. El caos, entendido como una situación de desorden en sus concepciones, provocará que mentalmente tengan que generar respuestas a las nuevas experiencias.
En ese sentido, rescato el valor de la incertidumbre como factor de aprendizaje, el cual podría ser utilizado desde los primeros años de colegio en los niños, estimulando sus mentes para que constantemente busquen respuestas a los problemas que se le presentan en sus vidas.
Lo anterior, está en la línea de que “la disposición para explorar, cruzar barreras, ir más allá, romper el cerco de lo familiar, puede interpretarse como equivalente con lo que Heidegger denomina apertura al misterio”, según se desprende del artículo.
Respeto y tolerancia
En el artículo estudiado se encuentran una serie de elementos que como futuros profesores debemos considerar para provocar en los estudiantes un “despertar” y que concluya en una generación de conocimientos.
Entre estos elementos, cabe destacar el esencial rol que juega la tolerancia en la capacidad de ser creativos, debido a que si uno es capaz de enfrentarse a experiencias nuevas con tolerancia (y respeto) y sin sentirse afectado ni disminuido, se podrá tener tiempo para proponer una respuesta creativa, sin embargo, si se actúa con intolerancia podría haber desmotivación por el tema.
Según se explica en el artículo, esta tolerancia también debe considerar “la frustración”, la cual no debe convertirse en un obstáculo.
En esta línea, considero pertinente que como profesores uno enseñe que la frustración, más que una derrota final, puede ser vista en términos positivos. Es decir, proponer a los estudiantes que las frustraciones son oportunidades de mejorar, de crecer; explicar que las frustraciones no son puntos de términos, sino que son situaciones que indican que algo falló y que debe ser corregido.
Por ejemplo, si un niño de 15 años sufre porque no tiene amigos en el curso y siente aquella situación como una frustración, como profesores podríamos conversar con él, demostrándole que quizás algo estaba fallando y que debe ser mejorado, proponiéndole que cambie su forma de relacionarse, o ayudándolo a perder la timidez, etc. Ser creativo básicamente pasa por buscar soluciones a los problemas, sobre todo a aquellos obstáculos que parecieran disminuirnos y dejarnos sin opciones. Como profesores debemos estimular la búsqueda de soluciones a dichos problemas, generando en los estudiantes ansias por ser verdaderos arquitectos de sus propias vidas.
En términos generales, este artículo resulta de una importancia máxima, considerando que nos estamos formando como educadores. En esa perspectiva es perentorio estimular la creatividad de los menores, y no pretender ser distribuidores de conocimientos, sino que generar en ellos la capacidad de generar conocimiento a través de sus respuestas ante el sistema. Ayudarlos fomentando sus potenciales, respetando sus diferencias y aptitudes.
Si consideramos las primeras reflexiones realizadas en la asignatura "Educación, Pedagogía e Instrucción", referentes a ¿Qué tipo de profesor queremos ser? y las vinculamos con lo aprendido en este artículo, llegamos a la conclusión de que nos interesa ser profesionales que fomenten la creatividad de los estudiantes, permitiéndoles un espacio para que busquen sus propias respuestas ante una serie de situaciones. Ayudarlos a que vean la incertidumbre como una oportunidad para crear, tomar decisiones y crecer, aprender y conocer.
Respetar las diferencias y considerarlas como "potencialidades distintas" tiene relación con una serie de fundamentos aprendidos en clases, tales como que "siempre un sistema educativo debe tener en cuenta qué tipo de personas se está educando".
AUTOEVALUACIÓN en escala de 1-5
1.- Presento un texto que trata los temas desde una perspectiva educativa y es de mucho interés. (esto por que todos mis compañeros y compañeras están invitados a leer mis textos y comentarios) 5
2.- Presento un texto que tiene una extensión mínima de al menos el equivalente en Word a 3 hojas de oficio. (el máximo no está regulado) 5
3.- La presentación la he realizado de tal manera que sea de fácil lectura (respecto al color, tamaño y diseño de la letra) y se puede distinguir con claridad, en la presentación, el texto de mi análisis. 5
4.- Le he incorporado al texto algunos gráficos o dibujos o fotografías alusivas al tema tratado, pues considero que esto invita a una lectura más amena y denota más interés por parte del o la autora del blog (y he incorporado mi propia fotografía) 5
5.- Inicio mi análisis planteando como yo entiendo lo desarrollado por el autor (parafraseo) 5
6.-Durante el análisis planteo con claridad mis planteamientos, críticas, puntos concordantes o discordantes con el autor/a. 5
7.- Durante el análisis utilizo frecuentemente el recurso “citas de otros autores” para reforzar lo que he planteado yo, o algún punto que considero importante tratado por el autor del texto. 5
8.- Las citas que utilizo son de diversas fuentes, tales como, otros autores buscados por mi, autores o ideas tratadas en clases, citas de presentaciones o disertaciones de mis compañeros, citas de artículos anteriores, etc. 5
9.- Realizo en mi análisis aplicaciones o referencias a nuestra realidad educativa si es un texto extranjero, o a realidades educativas que yo he vivido para explicar con un sentido contextual el texto presentado. 5
10.- En el último punto del análisis presento una síntesis de lo que he querido expresar, a modo de conclusión. 5
Mi suma total de puntos, según la suma parcial anterior, es de 50 puntos.
La nota de mi autoevaluación es: 7.0
:D
